COMO REPERCUTE LA MUSICA EN LOS NIÑOS

COMO REPERCUTE LA MUSICA EN LOS NIÑOS

Desarrollo del Sistema Nervioso Central.

Conocer las funciones del cerebro puede ayudar a mejorar sus habilidades e incluso a prevenir o evitar secuelas durante el desarrollo vital de cada persona

Los procesos que permiten tal desarrollo están guiados por los genes y por factores ambientales y experiencias, siendo estos últimos determinantes para su mayor o menor expresión.

Algunos estudios sobre este tema afirman:

“Niños con deprivación ambiental no desarrollan sinapsis ni otros procesos de desarrollo cerebral en el mismo grado que un niño estimulado en un ambiente de forma normal”.

Siguiendo esta idea, escuchar música incluye la (aparente) sencilla tarea de procesar el sonido e integrar elementos como la melodía y el ritmo, unificándolos para crear una única experiencia musical, todo ello en fracciones de segundo.

Por tanto, la música es un factor ambiental que puede marcar el desarrollo y consolidación de determinadas funciones y habilidades cerebrales, entre ellas:

  • Estimula la creatividad y expresión infantil. El hecho de que se reciban estímulos a través de la música hace que más neuronas funcionen en el cerebro y mientras más neuronas se desarrollan, más fácil les resultará aprender nuevas cosas y desarrollar nuevos talentos
  • Promueve una vida saludable. Puede ayudar a restaurar la respiración, calmando así físicamente y ayudando con la presión arterial y los latidos cardíacos. La música también tiene el efecto de aliviar el dolor y promover la mejora física.
  • Aumenta la capacidad de memoria, atención y concentración de los niños/as. Pueden recordar  música que han escuchado desde los tres meses de vida. Además, puede ser un facilitador en la realización de actividades, ya que mejora el recuerdo y ejecución de una tarea concreta realizada mientras se oía cualquier melodía, facilitando así una realización futura de la misma.
  • Mejora el autoestima. Las emociones y los estados de ánimo están directamente vinculados a la música. Melodías suaves pueden ayudar a crear un estado de relajación ya en los más pequeños, mientras que ritmos más acelerados pueden motivarlos a la acción y activarlos.
  • Fomenta habilidades lingüísticas y el intelecto. La habilidad de entender y  procesar el lenguaje se consigue al entender varios sonidos simultáneamente. Los niños/as que suelen estar expuestos a la música se acostumbran a escuchar diferentes sonidos complejos, los cuales les ayudaran a discernir el lenguaje de forma más satisfactoria.

Es decir, la música modula nuestro estado de ánimo, enriquece nuestras vidas, y envuelve nuestras mentes.

En cuanto a las diversas zonas cerebrales que son  estimuladas al escuchar música se encuentran:

  • La tonalidad de la melodía actúa sobre el córtex prefrontal, cerebelo y lóbulo temporal del cerebro.
  • El ritmo afecta al córtex frontal izquierdo y parietal derecho.
  • Las letras de las canciones actúan sobre las áreas del lenguaje del cerebro (área de Wernicke y área de Broca), el córtex visual y motor y la amígdala (encargada de la respuesta emocional).

¿Qué sucede cuando se aprende a tocar un instrumento?

Las clases de música han demostrado aumentar de forma considerable la organización y la capacidad del cerebro, tanto en niños como en adultos.

En estos casos resulta más sorprendente, si cabe, la rapidez en el procesamiento de información compleja e interrelacionada que pueden llegar a desarrollar los músicos.

A pesar de que la investigación es relativamente novedosa, los neurocientíficos comentan que tocar un instrumento involucra casi todas las áreas del cerebro a la vez.

Especialmente, el córtex visual, auditivo y motor. Las funciones que suelen realizar dichas áreas, se ven reforzadas de tal forma que mejoran el rendimiento en otras actividades, como puede ser jugar al ajedrez.

La principal diferencia entre escuchar música y tocar música es que, esta última actividad, requiere buenas habilidades motoras para controlar los dos hemisferios del cerebro.

Además, se combinan la precisión lingüística y matemática, en la cual el hemisferio izquierdo está más desarrollado, junto con el contenido creativo que el hemisferio derecho genera.

Es ésta la razón por la cual tocar música aumenta el volumen y la actividad del cerebro (concretamente, el cuerpo calloso, zona que comunica ambos hemisferios cerebrales) permitiendo que se transmita la información entre ellos de forma más rápida y por diversas rutas.

Tocar un instrumento implica crear y comprender un contenido emocional y un mensaje, es por ello que los músicos suelen tener un nivel más alto en la función ejecutiva.

Esta función incluye estrategias de  planificación, creación de estrategias,  atención a los detalles y una destacada capacidad de memorización.

¿Son comunes estos beneficios de los músicos con el resto de artes?

Según desvelan recientes estudios, parece confirmarse la idea de que los aspectos artísticos y estéticos de tocar instrumentos son diferentes a los de cualquier otra actividad.

Por tanto, supone un gran avance en nuestra comprensión de la función mental el conocer los “ritmos” internos y la compleja interacción neuronal que crean la increíble “orquesta” de nuestro cerebro, pudiendo ser usado de cara al desarrollo personal, social e incluso de la salud.

“La música es poderosa. Mientras la gente la escucha, puede ser afectada. La gente responde”  Ray Charles (1932 – 2004) – Cantante y músico estadounidense.

Fuente: http://www.psicologosmadridcapital.com/blog/musica-cerebro/

Deja un comentario