No limites tu verdadero potencial

El halcón que no quería volar

Cuando surge tu potencial verdadero

 

Muchas veces podemos renegar de las situaciones que nos pasan en la vida, porque no las planificamos, porque no las pedimos, porque no sacan de nuestra zona de confort o porque nos hacen pasar un muy mal rato.

En un discurso para los graduados de Standford, Steve Jobs, comentaba que luego de muchos años, pudo entender que todo lo que había vivido en el pasado, le había servido para ser la persona que era en el presente.

Decía que cada hito en su vida, es decir, cada punto, importante, le había dado una experiencia o una enseñanza, que podía utilizar en su actual posición y que en realidad lo había ayudado a llegar a ser lo que era.

En un momento hasta fue despedido de la empresa que había creado (Apple), pero eso no lo había frenado sino que creó otras empresas, como Pixar. Luego pudo volver y comprar Apple nuevamente rescantándola. Pero nunca había dejado de hacer lo que realmente amaba.

Por eso invitaba a los jóvenes a ser aventureros y no temer al riesgo de seguir sus instintos y sus deseos, y confiar con fe en que las cosas saldrán bien.

Este discurso se acerca mucho a lo que es el cuento de la vaca de Camilo Cruz.

En el día de hoy volví a leer el cuento del halcón, que dice más o menos esto.

Un joven rey amaba la cetrería, que es el arte de domesticar aves como halcones y águilas para la caza.

Este joven rey tenía muchas aves y disfrutaba de ellas. Sin embargo, un día recibió un halcón que no quería volar.

Siempre permanecía en su brazo cada vez que lo incitaba a volar. Nunca remontaba vuelo, por más que el joven rey sacudiera su brazo.

Absorto por lo que sucedía, el rey decidió llamar a todos los consejeros de la corte para saber que podía hacer con este halcón que no quería volar.

Todos los consejeros intentaron e intentaron varias veces varias formas, pero sin lograr que el halcón volara.

Hasta que un día, el rey despertó y por su ventana, observó que el halcón estaba volando.

Asombrado y alegre fue a ver quién había logrado que el halcón volara.

Encontró a un viejo sabio de la cetrería que estaba observando como el halcón estaba volando.

Entonces le preguntó: -¿Dime, como has hecho para que el halcón vuele?

El viejo sabio le respondió: – Es que el halcón estaba muy cómodo en tu brazo. Entonces como le gustaba estar posado sobre tu brazo, lo lleve a una rama muy alta del aquel árbol, y lo deje posar sobre ella.

Luego tome mi pequeña sierra y comencé a cortar la rama.

Cuando el halcón se dio cuenta de que iba a caer, soltó la rama, desplegó sus alas y comenzó a volar.

¿Cual es la moraleja de la historia?

Muchas veces somos como ese halcón, quizás por comodidad, por temor a lo desconocido, por miedo al riesgo, o porque no sabemos cómo sería, nos quedamos toda la vida aferrados a la rama.

A pesar de que tenemos el potencial para volar.

Cuando por alguna razón alguien o algo, corta nuestra rama, debemos empezar a volar. La rama pueden ser muchas cosas, el trabajo, una pareja, un jefe, etc.

Y si es cierto, al principio puede demandar más esfuerzo quizás del que estábamos acostumbrados, pero a pesar de que tengas que mover las alas, tienes la libertad de volar y convertirte en aquello que fuiste llamado a ser.

No temas si la rama se corta, más bien hay temer no estar preparado para ese momento y haber vivido en una rama mientras pasa la vida, en vez de haber volado alcanzando nuestro máximo potencial

No guardes tus alas.

Gabriel desde mejorarycrecer.com

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