4 FORMAS DE AUMENTAR TU VELOCIDAD PARA LEER

4 FORMAS DE AUMENTAR TU VELOCIDAD PARA LEER

Aumenta tu velocidad de lectura sin dejar de comprender lo que lees

Ser un lector eficiente te permitirá leer más y memorizar más cantidad de información en un menor tiempo. Imagina que puedes leer cualquier tipo de libro 3 o 4 veces más rápido que la media de los lectores.

Si eres un estudiante todavía te interesa más la lectura rápida. Imagina que puedes leer los apuntes muy rápido y de forma comprensiva.

 Tanto si estás estudiando, ya sea a nivel universitario o una oposición, quizás te interese conocer algunas técnicas de lectura rápida.
Cuanto antes te leas un libro o temas pendientes, más tiempo tendrás libre para repasarlo mejor, realizar otra tarea. ¿Cuál es tu velocidad lectora? 
Ahora empecemos con conceptos previos

La lectura se compone básicamente de 4 momentos:

  1. reconocimiento de las palabras,
  2. entender las ideas de las mismas,
  3. contrastar el pensamiento con el que el autor las escribió con el pensamiento propio y
  4. evaluar lo que se ha leído (fig.1).

Las dos últimas fases se corresponden fundamentalmente a la lectura crítica, elemento muy importante en el estudio para conseguir aprender de manera significativa, relacionando los conocimientos previos con la nueva información.

No solo basta con leer, sino con comprender.

Cuando leemos interaccionan tanto elementos físicos como mentales.

La lectura es lo que representa la comprensión.

En cuanto a los elementos físicos nos referimos al movimiento de los ojos cuando leemos, los cuales se dividen en tres momentos:

  1. Fijaciones: cuando los ojos se detienen. Es cuando realmente se está leyendo.
  2. Movimientos sacádicos: son los rápidos saltos que da el ojo para buscar lo interesante de la escena y confeccionar un mapa mental de lo que vemos.
  3. Barrida de retorno: al terminar de leer una línea saltamos a la siguiente moviendo los ojos al inicio.

Técnicas de lectura rápida

Marcación (seguir al dedo).

Pues sí, como cuando éramos pequeños y empezábamos a leer.

Señalar lo que vamos a leer establece conexiones entre el texto y el cerebro.

Esto ayudará a una lectura más rápida y eficiente.

Alarga el dedo y subraya con el dedo cada línea que lees de margen a margen.

Lo que estamos consiguiendo es eliminar parte de las regresiones innecesarias y realizando fijaciones más amplias de lo que leemos.

Poco a poco empezaremos a avanzar más rápidamente a lo largo de las líneas.

El dedo nos hace de guía y nos ayuda a reducir los esfuerzos innecesarios de los ojos y aumenta la concentración en la lectura.

Así que, si eres madre o padre no regañes tanto a tu hijo por leer con el dedo. Si no quieres utilizar el dedo, también sirve un bolígrafo, lápiz o similar que sirva de marcador y nos permita señalar y leer a la vez.

Por empezar a utilizar la técnica, toma un libro u hoja impresa completa y trata de pasar tu marcador por todas las líneas rápidamente intentando leer el texto.

Lo normal sería que al principio no lograses leer todas las palabras pero con la práctica irás acostumbrándote y aumentando el número de palabras entendidas en cada fijación.

¡Ojo! El dedo o el marcador no debe pararse al cambiar de línea.

Realiza un movimiento continuo de regreso hacia la siguiente línea y síguela con los ojos.

Evitará distracciones en la barrida de retorno hacia la nueva línea. Una vez ahí, a seguir marcando y leyendo.

Disminuir el número de fijaciones.

Como ya comentamos, el ojo realiza pausas y saltos.

Cada vez que se realiza una pausa el ojo necesita volver a enfocarse, como cuando estás intentando sacar una foto con una cámara de fotos, te mueves y tienes que volver a darle al botón de enfocar.

Esto te quita tiempo, por lo que si disminuimos el número de enfoques o fijaciones que hacemos aumentará nuestra velocidad lectora y además nuestros ojos se cansarán menos.

La idea de la técnica es reducir las fijaciones y hacerlas más amplias.

Es decir, no tener que fijar la vista palabra por palabra y hacerlo agrupando palabras.

Para conseguirlo, los siguientes consejos:

Concéntrate en un único renglón a la vez.

Podemos tapar la parte inferior del texto con un papel para evitar las interferencias con otras líneas.

Forzar la vista. Con moderación y práctica intentaremos captar más palabras agrupadas.

Fijar la primera y última palabra de cada frase.

Estamos estableciendo conexiones inconscientemente.

Evitar regresiones a renglones anteriores innecesarias.

Que es lo podemos conseguir por ejemplo con la técnica de marcación ya explicada.

Un lector normal suele hacerlo de esta forma:

| La | ventana | está | abierta | y | entra | mucho | viento. |

Tras aplicar las técnicas de fijación lo que conseguimos es leer tal que así:

| La ventana | está abierta | y entra | mucho viento. |

Si seguimos practicando lo leeremos así:

|La ventana está abierta | y entra mucho viento.|
Con mucha práctica incluso podríamos llegar a leerlo todo junto:

| La ventana está abierta y entra mucho viento.|

Si estás estudiando y necesitas repasar puedes hacerlo realizando un movimiento en forma de S con tu dedo a lo largo de la página, de izquierda a derecha y de forma continuada, como si fuera una serpiente.

También puede servir para lecturas rápidas sin profundizar para “captar” el mayor número de palabras ampliando las fijaciones.

Una vez dominada esta técnica, puedes variar y hacer los movimientos en vez de en S, de manera más caótica a lo largo de la página intentando leer y entender lo que se dice, con el mismo objetivo de ampliar el área de fijación.

Es posible que haya personas en las que estar sometido a este control visual les suponga una preocupación excesiva que altere de forma negativa la comprensión del texto.

Cada persona es un mundo por lo que existen otros consejos menos “invasivos” que también pueden ayudar a perfeccionar el arte de la lectura rápida.

Evitar mover los labios u otros órganos de la boca.

Se trataría de leer lo más rápido que podamos para que estos movimientos no sean posibles.

Reducir los esfuerzos por leer facilitará la comprensión y eliminará interferencias innecesarias.

Leer al menos 15 o 20 minutos al día

Al menos durante 3 o 4 semanas seguidas.

Parece obvio, pero como en todo la práctica es necesaria. En este aspecto se procurará empezar por lecturas cortas y fáciles. Realizar una gráfica de progreso controlando los tiempos de lectura aplicando la fórmula de la velocidad de lectura ya mencionada anteriormente.

Para el cálculo aproximado de las palabras totales no hace falta que cuentes todas, puedes contar solo las de las tres primeras líneas y calcular la media por renglón, multiplicas por el total de renglones y ya tienes tu número de palabras aproximado.

Si tienes la posibilidad de copiar el texto en un ordenador utiliza la herramienta de contar del Word, por ejemplo. Dale al play al cronómetro y a leer.

Ver películas subtituladas.

Los subtítulos suelen pasar a un ritmo bastante alto que generalmente te obliga a llevar una velocidad de lectura bastante amplia.

Además, cuanto antes los leas, más tiempo podrás dedicar a contemplar la escena de la película.

Empieza a aprovechar el tiempo que ganarás con la lectura rápida y eficiente. Prueba a volver a medir tu velocidad lectora.

 

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